Me pinté de un color que no era el mío y me rasguñé demasiado fuerte.
Traté con toda el alma no volver a ser como en séptimo, lo traté con todas las fuerzas posibles. Pero, simplemente pasó. Cambié.
Cuando digo que voy a cambiar algo lo cambio, aunque me tome años. Cosas me llevan más tiempo, otras no. Este comienzo de año hizo que mis pensamientos cambiaran radicalmente.
Sigo sin creer que pueda ser posible cambiar rápido, en un santiamén, y tengo razón. Este cambio me llevo dos años, pero por pura ceguedad.
Mi yo antisocial se agravó demasiado, hasta el punto que ya no me importa absolutamente nada de lo que piensen los demás de mí, pero a causa de eso, me odio a mí misma a más no poder. No es porque ya no me importa nada, sino porque al no importarme el exterior, me importa el interior, mi interior.
Otro de mis cambios es que decidí que este año, iba a ser mi último año que voy a tratar de no ser quien realmente soy. A decir verdad, lo hago por mí, más que por los demás. Sé que parece egoísta, pero la verdad, sé que no soy así y con eso me basta.
Al cambiar mi yo interno, cambia (obviamente) mi actitud. Me enteré que por mi actitud hago que la gente no me tenga en cuenta, básicamente ni se dan cuenta que existo.
Aprendí a sobrellevarlo, lo aprendí de la peor manera, en solo 2 semanas, sin nadie que pueda sacarme de ese infierno congelado.
Desearía que las cosas fueran exactamente como no son ahora, prefiero que el original fuera el único.
Bueno, qué puedo decir. Siempre hay plagio.
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